La primera vez que las vimos fue en Chiang Mai.
Aunque nuestro vuelo había aterrizado en Bangkok, aquella misma noche cogimos un tren nocturno y nos fuimos directamente hacia el norte. Así que cuando llegamos a Chiang Mai estábamos todavía en pleno aterrizaje mental.
Todo era nuevo.
Los templos, los olores, los mercados, los sonidos, la comida, la forma de moverse por la ciudad… Había tantas cosas que mirar que era imposible procesarlas todas.
Y entre todo aquello empezamos a ver unas pequeñas construcciones que nos llamaban especialmente la atención.
Casitas diminutas, muy decoradas, colocadas junto a edificios, hoteles, restaurantes o viviendas.

Nos fijábamos en ellas porque algunas eran realmente bonitas. Tenían flores, guirnaldas, pequeñas figuras, incienso, comida…
Pero no teníamos ni idea de qué eran. Las veíamos aquí y allá y simplemente pensábamos:
«¿Y estas casitas? «
Y seguíamos nuestro camino.
Fue uno de nuestros guías quien finalmente nos explicó qué eran y por qué estaban allí. Y recuerdo pensar:
«¡Ahhh, con razón las estamos viendo por todas partes!»
A partir de ese momento empezamos a mirarlas de otra manera.
No son simplemente “casitas para fantasmas”
Es habitual encontrarlas descritas como spirit houses, o casas de espíritus. Y aunque esta traducción nos ayuda a hacernos una idea, se queda bastante corta.
Estas pequeñas estructuras forman parte de diferentes tradiciones espirituales presentes en Tailandia, en las que los espíritus pueden estar vinculados a la tierra, a una casa o a un determinado lugar.
Una de las formas que podemos encontrar es el San Phra Phum (ศาลพระภูมิ), relacionado con los Phra Phum, espíritus guardianes de la tierra.
Suelen reconocerse porque la pequeña casa está elevada sobre un único pilar y presenta una estructura bastante esbelta.
También existen otros tipos de santuarios, como los relacionados con los espíritus del lugar o de la casa, que pueden tener una apariencia más parecida a una pequeña vivienda tradicional y apoyarse sobre varios pilares.
Así que aquello que nosotros habíamos metido inicialmente en la categoría de «casitas curiosas que vemos por Tailandia» era, en realidad, algo bastante más importante dentro de determinadas tradiciones del país.
Y eso hizo que empezáramos a fijarnos mucho más en ellas.
Y entendimos las ofrendas…
Una de las cosas que más nos había llamado la atención antes de saber qué eran, era precisamente todo lo que las rodeaba.
Flores, incienso, guirnaldas, frutas, bebidas, comida y pequeñas figuras de personas y animales.
Una vez que nuestro guía nos explicó qué eran aquellas casas, empezamos a entender por qué aparecían todos esos elementos.
Las ofrendas forman parte de las prácticas mediante las que se muestra respeto a los espíritus vinculados al lugar. Dependiendo del santuario y de la tradición concreta, pueden encontrarse diferentes elementos y no existe una traducción universal para cada objeto que veamos.
Y eso también fue interesante para nosotros: no era simplemente cuestión de mirar una casita y aprendernos qué significaba cada cosa.
Había detrás una tradición mucho más amplia.
En Chiang Mai, Bangkok, Krabi…
En Chiang Mai fueron las primeras que vimos y, quizá por eso, son las que hicieron que después empezáramos a reconocerlas durante el resto del viaje.
En Krabi volvimos a encontrarlas en un entorno todavía diferente, más asociado a la naturaleza y al turismo
Y en Bangkok nos las encontramos en un escenario completamente diferente. Entre edificios, tráfico, comercios y el movimiento constante de la ciudad, aquellas pequeñas construcciones seguían formando parte del paisaje.
Eso fue lo que terminó de sorprendernos.
No eran algo que apareciera únicamente en determinados lugares o junto a los templos.
Formaban parte de la vida cotidiana.
Y una vez que sabíamos qué eran, ya no podíamos dejar de verlas.
Si viajas a Tailandia, fíjate en ellas
Ahora, si volviera a Tailandia, creo que las miraría de una forma completamente distinta.
No por intentar identificar qué tipo de santuario es, sino por observar todos esos pequeños detalles que al principio nos pasaron desapercibidos.
Puedes fijarte en:
* La estructura.
Algunas están elevadas sobre un único pilar, mientras que otras tienen una construcción más parecida a una pequeña casa tradicional.
* Dónde están colocadas.
Pueden encontrarse junto a viviendas, hoteles, restaurantes, comercios y otros edificios.
* Las ofrendas.
Flores, incienso, guirnaldas, alimentos, bebidas y otros objetos pueden formar parte de las ofrendas.
* Las figuras.
Es habitual encontrar representaciones de personas o animales, aunque su presencia y significado concreto dependen del contexto.
Y, sobre todo, fíjate en algo que nosotros no supimos ver hasta que alguien nos lo explicó:
no son simplemente un elemento decorativo más del paisaje.



Una pequeña historia que te encuentras por el camino
Quizá por eso me apetecía hablar de ellas.
Porque no fueron algo que buscáramos antes de viajar. No aparecían en nuestra lista de lugares imprescindibles. No sabíamos ni que existían.
Simplemente las fuimos viendo mientras intentábamos asimilar todo lo que teníamos delante.
Y fue uno de nuestros guías quien nos dio la explicación que necesitábamos para que aquellas pequeñas casas dejaran de ser simplemente algo curioso.
A partir de ahí, cada vez que aparecía una, la mirábamos de otra manera.
Y creo que eso es una de las cosas más bonitas de viajar.
Que muchas veces no vuelves a casa solamente con fotografías de los lugares que querías visitar.
También vuelves con pequeñas cosas que no sabías que ibas a descubrir.
En nuestro caso fueron estas pequeñas casas. Y, desde entonces, cada vez que vemos una imagen de Tailandia y aparece una de esas pequeñas casas en una esquina, ya no pasa desapercibida.
Porque a veces viajar también consiste en eso:
aprender a mirar aquello que, al principio, simplemente formaba parte del paisaje.
Y quizá de eso también va una luna de miel
Porque descubrir estas pequeñas casas nos recuerda algo que para mí también es importante cuando preparo una luna de miel:
no todo lo interesante de un destino aparece en una lista de lugares imprescindibles.
Por eso, cuando diseño una luna de miel, no me interesa simplemente reunir lugares bonitos y hacer una lista de cosas que ver.
Me interesa conocer cómo sois, qué os despierta curiosidad, qué tipo de experiencias disfrutáis y qué os gustaría llevaros de ese viaje.
Si estáis pensando en vuestra luna de miel y queréis un viaje diseñado alrededor de vosotros, puedo ayudaros a darle forma.
